Tienes una idea que te quita el sueño. Un proyecto que llevas meses madurando. O quizás ya estás en marcha, con tu primer equipo, buscando el sitio donde darle forma a todo eso que tienes en la cabeza. Y la pregunta te surge enseguida es, ¿Dónde vamos a trabajar? Y sabes que hay varias opciones.
Trabajar desde casa parece la más lógica al principio. Sin gastos fijos, sin compromisos, con toda la libertad del mundo. Pero quienes han pasado por eso saben que la libertad total tiene un precio… La dispersión, la falta de estructura y, sobre todo, el aislamiento. Y una startup que empieza necesita justo lo contrario, necesita energía, foco y conexiones.
Aquí es donde el coworking te viene a la mente. Tiene mucho sentido cuando estás en una etapa temprana de tu proyecto. Vamos a ver por qué.
Ventajas del coworking para startups
Hay varios motivos por los que te puedes plantear trabajar en un coworking, y más que motivos. También hay varias ventajas, aquí tienes las principales.
Un entorno profesional desde el primer día
Cuando tienes una startup, la imagen importa más de lo que parece. No porque haya que aparentar lo que no eres, sino porque transmitir seriedad y profesionalidad abre puertas, genera confianza y facilita conversaciones que desde el salón de tu casa son mucho más difíciles de tener.
Un espacio de coworking te da acceso a una dirección fiscal real, salas de reuniones equipadas y un entorno de trabajo pensado para que todo funcione desde el minuto cero. Sin obras, sin trámites, sin tener que montar nada. Solo entrar, sentarse y trabajar en tu proyecto para que crezca.
Flexibilidad para adaptarte a cada momento
Las startups no son estáticas. Hoy sois dos, en tres meses podéis ser cinco, y dentro de un año quizás necesitáis algo diferente. Atarte a un contrato de alquiler largo cuando todo está todavía en movimiento puede ser un lastre enorme.
En un coworking, la flexibilidad es parte del servicio. Puedes empezar con una membresía flexible, crecer hacia puestos fijos o, cuando llegue el momento, dar el salto a una oficina privada. Todo dentro del mismo espacio, sin mudanzas ni negociaciones interminables.
Ahorro real en los primeros meses
Los primeros meses de una startup son una carrera de fondo donde cada euro importa. Montar una oficina propia implica fianza, reforma, suministros, mobiliario, internet, limpieza… Una lista de gastos que se acumula antes de que hayas facturado un solo cliente.
En un coworking, todo eso está incluido en una cuota mensual conocida de antemano. Café, conexión de alta velocidad, impresoras, salas de reuniones, recepción de paquetería, acceso 24/7… Nada de sorpresas. Y ese dinero que no gastas en infraestructura puede ir directo a lo que de verdad hace crecer tu proyecto.
Networking que ocurre de forma natural
Uno de los activos más valiosos de un coworking son las personas que trabajan a tu lado. Perfiles de sectores muy distintos, con experiencias diferentes, que en algún momento del día coinciden en la zona de café o en las zonas comunes.
Esas conversaciones informales son donde muchas startups han encontrado a sus primeros inversores, sus primeros clientes o sus primeros colaboradores. Cuando rodearte de talento es parte de tu día a día, las cosas pasan.
Un equipo más cohesionado y motivado
Si ya tenéis equipo, trabajar en un espacio compartido tiene otro efecto que se nota enseguida, y es la energía del grupo. Cuando las personas trabajan en el mismo lugar, la comunicación es más fácil, los problemas se resuelven antes y se genera ese sentido de equipo que es imposible construir desde videollamadas.
Además, el ambiente de un coworking, con gente enfocada, proyectos en marcha y ese zumbido productivo de fondo, crea una especie de efecto motivador que es difícil de replicar en casa.
¿Cómo elegir el coworking adecuado para tu startup?
No todos los coworkings son iguales, así que elegir bien desde el principio va a influir mucho en cómo evoluciona tu proyecto. Estas son las claves que deberías tener en cuenta.
La ubicación es más importante de lo que parece
No se trata solo de que sea cómodo para vosotros llegar. La ubicación también habla de vosotros cuando venís con clientes, cuando hacéis entrevistas o cuando os reunís con posibles socios. Un espacio bien situado, en el centro de la ciudad o en una zona activa, suma sin que tengas que hacer ningún esfuerzo.
En La Aduana Coworking, por ejemplo, contamos con dos espacios en Málaga, uno en pleno Centro Histórico y otro junto a la playa, en el barrio de la Malagueta. Dos ubicaciones que combinan accesibilidad, ambiente y esa calidad de vida que hace que ir a trabajar no sea un peaje sino algo que apetece.
Que los servicios estén realmente incluidos
Hay coworkings donde la cuota base es baja, pero luego cada cosa tiene un extra, como la sala de reuniones, el acceso fuera de horario, el café… Antes de comprometerte, revisa bien qué está incluido y qué no. La transparencia en este punto dice mucho del espacio que estás eligiendo.
Lo ideal es que en la cuota mensual entren todas las cosas que vas a necesitar el día a día. Entre las más importantes internet rápido, climatización, limpieza, acceso a salas, servicio de correo y todo lo demás. Así puedes planificar sin sorpresas.
Flexibilidad para crecer contigo
Tu startup va a cambiar. Es lo que se supone que tiene que hacer. Por eso, elige un coworking que tenga opciones diferentes y que te permita crecer dentro del mismo espacio.
Un día puede que necesites solo un puesto flexible. Y más adelante, quizás una oficina privada para vuestro equipo. Poder hacer esa transición sin cambiar de sitio es un valor enorme.
Una comunidad que te aporte algo
Fíjate en quién trabaja allí. Una comunidad diversa, con perfiles de distintos sectores y en distintas fases de sus proyectos, es una fuente de aprendizaje y oportunidades que no tiene precio. Algunos coworkings también organizan eventos, afterworks y encuentros entre miembros, que son momentos perfectos para generar esas conexiones que marcan la diferencia.
Que el espacio te guste de verdad
Esto parece superficial, pero no lo es. Vas a pasar muchas horas allí. Si el espacio es luminoso, bien diseñado y tiene zonas donde puedas desconectar unos minutos, la diferencia en tu bienestar y en tu productividad es enorme. Un espacio que te apetece es un espacio en el que trabajas mejor.
Empezar una startup en un coworking no es una solución provisional para cuando no tienes recursos. Es una decisión que te da la infraestructura, la flexibilidad y el entorno que necesitas para crecer sin que los gastos te frenen antes de tiempo.
En La Aduana Coworking, coworking en el centro de Málaga, llevamos desde 2018 acompañando a startups, freelancers y equipos. Sabemos lo que necesitas en cada etapa, y tenemos el espacio y los planes para adaptarnos a ti.
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